«𝐄𝐧 𝐭𝐨𝐝𝐚𝐬 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐬𝐚𝐬 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐯𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐛𝐢𝐞𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨 𝐚𝐦𝐚𝐧«
La Casa de Cursillos de Cristiandad acogió los pasados viernes 23 y sábado 24 una intensa jornada espiritual con motivo de la festividad de San Pablo, patrón del Movimiento de Cursillos. Durante 24 horas ininterrumpidas, numerosos cursillistas participaron en la adoración al Santísimo Sacramento, en un ambiente de recogimiento, oración y profunda comunión eclesial.
Esta iniciativa, celebrada en nuestra sede diocesana, se convirtió en un espacio privilegiado para el encuentro personal con el Señor, siguiendo el ejemplo de San Pablo, apóstol incansable y testigo radical de Cristo. A lo largo de todo el día y la noche, los turnos de adoración se sucedieron de manera constante, mostrando una vez más el compromiso y la vivencia comunitaria de la fe de los miembros del movimiento en Sevilla.
Las 24 horas de adoración culminaron con la Eucaristía en un clima de gratitud y esperanza, poniendo en manos del Señor la vida del Movimiento, la Iglesia diocesana y las intenciones personales de cada participante, con un especial recuerdo a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz durante las 24 horas de adoración y la Sagrada Eucaristía.
Este tiempo de oración preparó espiritualmente a la comunidad para la celebración central de la festividad, el lunes 26 tuvo lugar la Ultreya Diocesana, celebrada también con motivo de la festividad de San Pablo. El encuentro reunió en nuestra casa a cursillistas de distintos puntos de la Archidiócesis, que compartimos oración, testimonios y fraternidad, reafirmando el espíritu propio de Cursillos de Cristiandad: anunciar el Evangelio desde la vivencia personal y comunitaria de la fe.
La celebración de la Ultreya fue un momento de alegría y renovación, recordando la figura de San Pablo como modelo de conversión, entrega y misión. Estos actos, vividos con intensidad y participación, refuerzan el compromiso del Movimiento de Cursillos de Cristiandad con la evangelización en nuestra Archidiócesis de Sevilla.






